Tarta de queso

Historia

Hace tiempo hacía yo una tarta de queso con queso Philadelphia y gelatina que, la verdad, quedaba buena. Es una tarta fácil de hacer y que no usa el horno. Sin embargo, después veía las tartas de queso que vendían en la Fira del Arrop, que también son muy buenas y me entraba el gusanillo de hacer una tarta como esas. 

Pero no pasaba de ahí… Hasta hace unos días en que pasaron dos cosas casi a la vez: mi madre hizo la tarta de queso con gelatina y yo leí en La Vanguardia un artículo sobre el restaurante que, según La Vanguardia, hace la mejor tarta de queso del mundo. Y como incluye la receta… Me puse. Eso sí, con un cuarto de la receta. Un quilo de Philadelphia me parecía mucho para empezar 😀

Ingredientes

  • 250 gramos de queso Philadelphia (o otro queso crema similar)
  • 2 huevos pequeños
  • 100 gramos de azúcar
  • 50 cl de nata líquida para montar
  • 1 cucharadita de harina

Elaboración

Es sencilla. Se baten los huevos, se añade el azúcar y cuando está bien mezclado se añade el queso, la nata y al final, cuando está todo ya bastante homogéneo, la cucharadita de harina. Una vez todo bien mezclado se mete en un molde desmontable y se lleva al horno a una temperatura de 200ºC durante 35/40 minutos. Sube mucho, pero al enfriarse se queda en la mitad. Ojo, al sacarla puede parecer cruda, se mueve como un flan, pero al enfriarse coge consistencia. 

El molde que he usado es de 14 cm y en el horno la masa sobresalía por encima del molde, aunque al enfriase ha quedado a la mitad. 

El resultado es muy bueno, aunque tal vez un poco dulce para mi gusto. Tendré que revisar las cantidades. 

Tarta de queso
La tarta de queso desmoldada
El corte queda muy bonito
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Tarta de limón

Historia

Esta tarta es una receta de mi tía que mi madre tiene escrita en un papel de hace muchos años. Explica mi madre que a mi tía se la pasó una amiga. Mi tía se la paso a mi madre y mi madre a sus hijos 🙂 La hace en ocasiones especiales, aunque es fácil de hacer y el resultado es muy bueno. La receta original es el doble de lo que pongo yo aquí, pero es que de hecho mi madre siempre hace media receta, así que 🙂 Tiene una base de galleta y una masa de limón, huevo y leche condensada.

Ingredientes

Para la base

  • 100 gramos de galleta maría
  • 50 gramos de mantequilla

Para la masa

  • 185 gramos de leche condensada (media lata pequeña de leche condensada Nestlè)
  • 2 huevos
  • 3/4 limones de tamaño pequeño (100 ml de zumo de limón) 

Elaboración

Para la base

Se trituran las galletas y se mezclan con la mantequilla. Para facilitar la mezcla, pongo la galleta triturada y la mantequilla en una taza (la galleta abajo y la mantequilla arriba) y la meto en el microondas 1 minuto a descongelar. La mantequilla se deshace y es más fácil mezclarlo todo. A continuación se pone la mantequilla en la base del molde donde se cocerá y se aplana bien. Yo he usado un molde desmontable de 21 centímetros de diámetro.

La base de galleta

Para la masa

Se mezclan la leche condesada, las yemas de huevo y el zumo de limón y se mezclan bien. A continuación se añaden las claras montadas a punto de nieve y una vez que esté todo bien mezclado se lleva al horno

Se cuece en la parte inferior del horno, con calor arriba y abajo y a 200ºC durante aproximadamente 25 minutos. Debe tostarse un poquito, pero no demasiado.

La tarta acabada
La tarta a punto de acabarse
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Pan con masa madre

Historia

La historia está explicada en la entrada de como elaborar Masa madre, así que no volveré a explicarla de nuevo 🙂

La receta que pongo aquí es una pequeña variación de la que nos pasaron en Bonfocs, aunque al final se puede encontrar recetas similares en muchos sitios.

Ingredientes

Para un pan de un quilo:

  • 300 gr masa madre activa
  • 450 gr harina de trigo
  • 250 gr agua (reservaremos 50 gr)
  • 10 gr sal

Elaboración

Lo primero que hay que hacer es preparar la masa madre. Para ello a nuestra masa madre le añadimos 150 gr. de agua y 150 gr. de harina y la dejamos reposar entre 6 y 8 horas (en invierno). Yo la dejo unas 8 horas (toda la noche), tapada, en el balcón de casa. Dentro de casa tardará algo menos y en verano menos todavía. 

Fotografía de la masa madre

Masa madre, harina y agua al empezar el proceso
Masa madre, una vez acabado el proceso

Una vez la masa madre preparada ya podemos empezar con la elaboración del pan.

Pasos:

Paso 1. Añadimos la harina y el agua a la masa madre y el agua, amasamos en un bol con una espátula o un tenedor hasta que estemos seguros de que no quedan grumos. Inicialmente no ponemos toda el agua. Dependiendo de como quede la masa de seca se puede añadir más agua. No todas las harinas absorben la misma cantidad de agua. Las primeras veces no hay manera de saber bien si se está poniendo poca o mucha agua. Más agua hará un pan más esponjoso, pero la masa será más difícil de manejar. Para empezar, por tanto, posiblemente sea pecar de poca que de demasiada agua.

Paso 2, amasado. Tapamos y dejamos reposar 30 minutos. Después añadiremos la sal y empezaremos con el amasado. Sabremos cuando estará preparada la masa por su cuerpo, será elàstica y tenaz. Haremos la prueba de la membrana (Youtube).


Paso 3, primer levado. Colocar de nuevo en el bol y dejar reposar 3 a 4 horas. A cada hora, sacaremos la masa del bol con la ayuda de una rasqueta, con cuidado y la doblaremos sobre si misma.

Paso 4, formado. Le daremos a la masa la forma final y la pasaremos al banneton (Google imágenes) o cesta de levado que previamente habremos enharinado. El banneton se puede sustituir por un bol con un trapo enharinado. 

La cesta de levado (o banneton) sirve para que en el último levado el pan no se chafe. El pan hecho con masa madre suele tener más agua y ser menos consistente y por ello sin el banneton la masa se “desparrama”. No es imprescindible, se puede usar un bol con un trapo enharinado. Una explicación sobre los bannetons: http://www.elforodelpan.com/viewtopic.php?t=15

Paso 5, segundo levado. Dejamos reposar la masa entre 2 y 3 horas. Un cuarto de hora antes hay que recordar precalentar el horno a 250º (depende de cada horno) y colocar una bandeja metálica en el fondo.

Paso 6, horneado. Pasado el tiempo del segundo levado, se coloca un poco de agua en la bandeja metálica para hacer vapor y se cierra rápidamente el horno. Este paso no es imprescindible pero puede ayudar a que el pan crezca al haber más humedad en el horno. A continuación se vuelca la masa sobre el papel de hornear, y se greña. Se mete en el horno, se deja cocer durante 10 minutos y pasado ese tiempo se baja un poco (sobre unos 200º). El pan estará cocido entre 45 y 55 minutos según el peso de la masa. Con un termómetro de cocina, se puede medir la temperatura interna. ha de llegar a 95º. Otra opción es dar un golpe en la base del pan. Si suena a hueco, estará listo.

Paso 7. Dejar reposar encima de una rejilla hasta que se enfríe completamente.

El pan una vez acabado

Y básicamente eso es todo. Para amasar, como la masa queda muy pegajosa, se suele usar el “amasado francés” (Youtube) y mucha paciencia 🙂

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Masa madre

Historia

Hace ya unos años que empecé a hacer pan con masa madre. La idea me llamaba mucho (leyendo en cualquier foro puedes ver que la gente “alucina” con el pan hecho con masa madre) y no podía dejar de pensar en hacerlo. Hice alguna prueba para hacer masa madre yo en casa pero no me acababa de salir (y no tenía claro si lo que hacía estaba bien o no), hasta que mi familia me regaló, para el día del padre, un curso de elaboración de pan en Bonfocs. Allí no hicimos masa madre, aunque sí nos dieron algunas indicaciones para hacerla, pero sí hicimos pan con masa madre… Lo cual me animó a hacerla.

Hacer masa madre es fácil requiere un poco de paciencia y entender el proceso. Voy a explicar cómo la hago yo paso a paso y después explicaré algunas variaciones.

Ingredientes

  • Harina de trigo marca blanca Carrefour
  • Agua (puede ser del grifo)

Y ya está. 

Uso harina Carrefour (fabricada por Harinas de Castilla la Mancha) porqué es una harina que en apariencia no es totalmente refinada. No es una harina completamente blanca y lo cierto es que funciona muy bien para hacer la masa madre.

Elaboración

Antes de empezar: La temperatura es muy importante. Mucho. Y ahora, al proceso, que nos llevará aproximadamente 5 días de invierno. Temperatura nocturna en nuestra cocina de unos 18 grados. 

  1. El primer día mezclamos 60 gramos de harina con 60 de agua en un bote de vidrio. Removemos bien y dejamos reposar dos días. 
  2. El tercer día la masa ya debe tener burbujitas. Tiramos la mitad de la masa (aproximadamente) y ponemos 60 gramos más de harina y de agua. 
  3. El cuarto día la masa ya debería tener burbujitas, así que refrescamos.
  4. El quinto día volvemos a refrescar y si no la vamos a usar en el momento, a la nevera.
  5. Una vez en la nevera lo ideal es refrescarla (darle de comer) cada tres o cuatro días. Puede aguantar bien una semana e incluso dos. Pasado ese tiempo empieza a formarse una capa de agua gris en la parte superior de la masa y a tomar mal aspecto. No es grave, se puede recuperar quitando la parte superior que es la que ofrece mal aspecto y refrescándola durante dos o tres días seguidos. El último pan que hice con masa madre lo hice con masa recuperada después de tres semanas en la nevera sin tocar. Tres días de refrescos (sin pasar por la nevera) y al pan.

¿Qué pasa si hay más temperatura? Pues que la masa madre fermenta más rápidamente y los tiempos se acortan. Así, este verano he llegado a preparar masa madre haciendo el primer paso en un solo día y el segundo y tercero uno por la mañana y el otro por la noche. Y de ahí a la nevera a continuar la fermentación poco a poco.

Alternativas

La masa madre parte de las levaduras que la propia harina lleva. Las levaduras están en la cascarilla así que cuanto más integral sea la harina mejor. De todas formas, se supone que se puede hacer masa madre con harina refinada. Dicho esto, para iniciar la masa madre se pueden usar diferentes alternativas:

  • Usar harina de trigo refinada (puede que el primer paso se alargue algo más).
  • Mezclar harina integral de trigo con harina refinada al 50%
  • Mezclar harina integral de centeno con harina de trigo refinada al 50%
  • A cualquiera de las alternativas vistas, añadir pasas, que también tienen levaduras en su superficie que aportarán a la masa madre.
  • A cualquier alternativa (incluida la de las pasas) añadir una cucharadita de yogur.

Esto se haría para iniciar la masa madre, en el primer refresco se retirarían las pasas (si se han puesto) y se añadiría ya solo harina refinada (en caso de que no se quiera hacer una masa madre de harina integral o de harina de centeno.

Enlaces

Iba a poner una lista de enlaces… Pero creo que la primera entrada de este hilo del foro del pan ya lo tiene todo:

Cómo hacer masa madre. ¡En vídeo! y con preguntas frecuentes

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Casquetas / Pastissets

Historia

Hace un par de años un compañero de trabajo que tiene un pequeño huerto me regaló una cidra para que hiciese cabello de ángel. Y por correo electrónico me envió la receta de los pastissets que él hace con su cabello de ángel. Hice el cabello de ángel e hice los pastissets. Todo un éxito, a pesar del cabello de ángel que aunque me quedó muy bueno, a mi familia no le acaba de gustar. E insisto, ¡me quedó muy bueno!.
La cuestión es que ya no recuerdo como, en un momento determinado relacionamos los pastissets con las casquetas que comíamos (por gentileza de mi suegro) en Valderrobres, rellenas de chocolate, de la pastelería Guarc (que no puedo dejar de recomendar).

Casquetas de la panadería repostería Guarc en Valderrobres


Y entonces pensé en rellenarlas de chocolate. Y como a Pilar el chocolate no le entusiasma demasiado, de compota de manzana. La receta que pongo aquí no es la de mi compañero de trabajo si no la del Forner d’Alella, que es la que he usado las dos últimas veces, por dos motivos: tiene menos proporción de aceite y por tanto la masa es más tratable y no tiene azúcar en la composición de la masa, con lo que el rebozado de azúcar no las hace excesivamente dulces. Como siempre, con alguna pequeña adaptación.

Ingredientes

Para la masa

  • 500 grs. Harina
  • 200 ml. Aceite de Oliva
  • 50 ml. Vino dulce
  • 50 ml. Anís Dulce

Un par de anotaciones. Para la harina va bien una de media fuerza que absorba bien los líquidos. En cuanto al vino, yo he usado dos distintos en diferentes ocasiones, una vez un Garnatxa de l’Empordà y vino dulce de Mas Molla de Calonge que no se que uva usa pero que está bueno 🙂 Resumiendo, que no importa el vino que sea, siempre que sea dulce y bueno.
En cuanto al anís… No hay duda, Anís del Mono.
También se le puede añadir un poco de canela.

El relleno

Acostumbro a poner dos tipos de relleno: chocolate (Nocilla en realidad) y compota de manzana. La compota la hago yo mismo y la reduzco hasta que queda bastante consistente, porque si está muy líquida en el horno la empanadilla empieza a burbujear (del vapor de agua de la compota) y acaba por romperse. También he hecho dos experimentos, una con mermelada de frambuesa casera (aunque con frambuesas congeladas), que estaba espectacular y con plátano cortado en trozos muy pequeños, que estaba bueno pero un poco insípido (a pesar de que el plátano estaba maduro). En resumen, se pueden rellenar de casi cualquier cosa 🙂

Elaboración

Se pone la harina en un bol, se hace un volcán y se añaden los tres líquidos. Se amasa hasta que todo esté bien integrado, no hace falta amasar mucho. A continuación dejo reposar la masa en la nevera alrededor de un cuarto de hora. Este paso no es necesario, pero facilita el trabajar con la masa después. Para hacer las empanadillas hay varias opciones. Una es hacer bolitas de unos 50 gramos aproximadamente, poner una bolita entre dos trozos de papel de cocina o film transparente y aplanar intentando que quede circular. La segunda opción, que es algo más rápida, es aplanar entre dos papeles de cocina un trozo grande de masa y después cortar con ayuda de una taza grande o con un aro de emplatar los círculos que quepan en la masa aplanada.
Una vez el círculo hecho, se pone el relleno y se cierra la empanadilla. Yo lo que hago es que cierro de manera que la parte superior no llega al borde de la inferior. Después voy doblando el borde de la parte inferior hacia arriba para que quede la típica forma de cerrado.
Se cuecen en el horno a 180 grados durante unos 20 minutos. Dependiendo del tamaño tardarán menos, así que mejor vigilarlos. Cuando estén hechos se ponen sobre una rejilla y bien calientes se espolvorean con azúcar normal. Se dejan enfriar bien y… ¡A disfrutar!

Algunas fotos:

La masa una vez amasada


Poniendo la nocilla para el relleno


Añadiendo la compota de manzana para el relleno


La empanadilla casi hecha (falta el cierre)


La empanadilla cerrada


Las casquetas / pastissets ya horneados

Y acabo con la receta de mi compañero por si alguien quiere probarla.

Ingredients

  • 300 g d’oli d’oliva
  • 75 g vi moscatell
  • 50 g licor d’anís
  • 50 g sucre
  • 600 g farina

La diferencia con la receta que he puesto yo es que primero hay que mezclar el azúcar con los líquidos y asegurarse de que se disuelve bien. El resto es lo mismo, aunque no necesitan el azúcar por encima.

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Turrón

Historia

Hacer turrón era una de esas cosas que hacía tiempo que me apetecía hacer y que no me acababa de decidir. Al final el año pasado compré obleas por internet (me resultó imposible comprarlas en comercios normales) y me lancé a hacer turrón. Recetas en la web hay muchas, cada una con sus características, así que probé con una a ver que tal me salía. Un desastre, demasiado sabor a miel y no acabó de ponerse duro, con lo cual era como una cosa pegajosa con más sabor a miel que a almendras. El segundo intento quedó mucho mejor. Ya es la segunda vez que acabo tirando de la web de El Forner de Alella para usar una receta. Tendré que hacerle una visita algún día. La verdad es que de las numerosas recetas que encontré en la web sobre como hacer Turrón del tipo Alicante la suya de Turrón duro de almendras es la que más me convenció. Este año la he repetido y el resultado es espectacular, así que me he decidido a pasar aquí la receta.

Ingredientes

  • 150 grs. de miel
  • 250 grs. de almendra Marcona cruda
  • 150 grs. de azúcar
  • Una clara de huevo

Elaboración

Aunque no es un proceso complicado, la verdad es que es laborioso. Como es un proceso fácil, hago la lista de pasos:

  • El primer paso que hay que hacer es tostar la almendra. No se suele encontrar almendra marcona tostada sin sal. Lo más habitual es encontrarla frita sin sal o tostada con sal, pero tostada sin sal yo no la encontré. Para tostarla se precalienta el horno a 180 grados. Mientras se ponen las almendras en la bandeja del horno. Cuando el horno esté caliente se meten las almendras y se dejan cinco minutos o hasta que cojan color.
  • Montamos la clara de huevo.
  • Se pone la miel en un cazo y se calienta a fuego lento para que se derrita.
  • Se añade el azúcar y se remueve bien hasta que se deshaga el azúcar completamente en la miel.
  • Manteniendo el fuego muy suave se va añadiendo poco a poco (a cucharaditas) la clara montada. Se echa una cucharadita y se remueve bien hasta que está bien integrada.
  • Este es un punto importante. Se va removiendo el conjunto, manteniendo el fuego muy suave. De vez en cuando se saca un poquito de mezcla del cazo y se deja enfriar sobre el mármol de la cocina. Si después de un par de minutos se queda duro y quebradizo está en su punto.
  • Cuando ya está en su punto se añaden las almendras poco a poco para que la mezcla no se enfríe, porque sino no se puede manejar.
  • Una vez añadidas todas las almendras se retira del fuego y se vierte el contenido en los moldes en los que previamente habremos puesto una oblea (en cada uno, claro). Se tapan con otra oblea y se aprietan para que queden uniformes.

El paso más pesado y complicado es el de mantener caliente la mezcla de miel, azúcar y clara de huevo. Debe estar bastante rato y a un fuego muy bajo para que no se caramelice y coja color. Aun así, algo de color coge y el resultado no será un turrón blanco del todo, pero se acercará y, sobre todo, estará delicioso.

Imágenes

Estas fotos son del turrón que he hecho este año. He usado la mitad de la receta para hacer turrón de Alicante y la otra mitad para hacer turrón de Jijona. Así que lo que se ve es solo la mitad de la receta. Por otro lado, este año se me olvidó comprar obleas, así que he tenido que usar papel de cocina aceitado con aceite de girasol para poner el turrón encima. Queda raro, ¡pero de sabor está muy bueno!

Miel, azúcar y clara mezclada a fuego lento en un cazo

Almendras tostadas

El turrón finalizado.

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Helado de vainilla

Historia

No tiene mucha historia 🙂 A Pilar le encanta el helado de vainilla y es uno de los primeros helados que hice cuando me regalaron la heladera. Una vez al año lo hago con nueces de macadamia caramelizadas a mano, pero lo más habitual es que lo haga sin más, tan solo helado de vainilla.

Ingredientes

Para el helado

  • 250 gramos de leche
  • 2 huevos
  • 100 gramos de azúcar
  • 2 ramas de vainilla
  • 500 gramos de nata para montar

Para las nueces caramelizadas

  • 50 gramos de nueces de macadamia crudas
  • 150 gramos de azúcar

Proceso

Para el helado

Se baten los huevos con el azúcar. Mientras se va calentando la leche, junto con las vainas de vainilla en un cazo a fuego muy lento. Las vainas hay que cortarlas por la mitad antes de ponerlas con la leche.

Cuando los huevos y el azúcar están bien batidos, se incorporan a la leche (que debería estar tan solo un poco templada). En teoría debería ser al revés, pero a mi me resulta más fácil así y funciona bien.

Se calienta la mezcla, primero a fuego medio y cuando haya cogido temperatura a fuego lento para que no llegue a hervir, hasta que tenga la consistencia de unas natillas ligeras. Cuando sea así, se retiran las vainas y se deja enfriar.

Una vez frío, se mezcla con la nata y se echa en la heladera.

Para las nueces de macadamia caramelizadas

Se cortan las nueces en cuartos (o se intenta). Se pone el azúcar en un cazo y se carameliza procurando que no se queme (tiene que tener un color marrón claro). Cuando el azúcar está a punto se meten, con un palillo los cuartos de nueces, uno por uno, en el azúcar caramelo para que les quede el caramelo por fuera. Se hace con todos los cuartos. Para evitar que se peguen, se pueden poner los palillos sobre un trozo de porexpan de manera que queden de pie y la nuez no toque con nada. Como el caramelo tiene que mantenerse caliente la olla debe estar al fuego, pero para que el azúcar no se queme, dejo solo una parte de la olla al fuego. Complicado al principio, hasta que le cojes el punto. Cuando las nueces están frías y el caramelo completamente sólido están preparadas para incorporarse al helado.

Incorporar las nueces de macadamia caramelizadas al helado

Las nueces se incorporan al helado cuando este está casi a punto. Si estuviese muy líquido el caramelo se desharía, de manera que cuanto más tarde las incorporemos, mejor.

Y ahora unas fotos 🙂

Las vainas de vainilla cortadas por la mitad

100 gramos de azúcar y dos huevos.


Las “natillas ligeras” ya preparadas

Nueces de macadamia pinchadas a punto de ser caramelizadas.

Caramelizando las nueces de macadamia

Y las nueces de macadamia ya caramelizadas

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Roscón de reyes.

Historia

A finales de 2010 en El foro del pan propusieron como receta del mes de diciembre el Roscón de reyes. Hacía poco que conocía dicho foro y me hizo mucha gracia el hacer el Roscón para Reyes. En el 2011 hice el Roscón pero no pasé aquí la receta, así que este año la he tenido que recuperar del foro y he pensado que no estaba de más copiarla aquí.

La receta está sacada de la “Receta de diciembre” de dicho foro, adaptada para mis necesidades. La primera adaptación y la más importante, es que preparo la masa el día antes y la horneo el mismo día de Reyes para asegurarme de que queda bien tierno.

Ingredientes

  • 140 g fermento previo
    • 90 harina
    • 50 leche
    • 2 levadura

    El prefermento lo preparo el día antes y lo meto en la nevera.

  • 100-120 g de infusión de leche con cítricos, canela, ron y agua de azahar
    • 2 cucharaditas de agua de azahar
    • 3 cucharaditas de ron
    • una rama de canela
    • la piel de un limón mediano
    • la piel de una naranja mediana
    • 120 g de leche
  • 340 g harina de fuerza
  • 70 g azúcar
  • 7-10-15 g levadura fresca (o bien 2-3-5 g de levadura seca), todo depende de la prisa que tengas.
  • 2 huevos
  • 60 g mantequilla
  • Ralladura de limón
  • Pizca de sal
  • Fruta confitada, guindas, azúcar, almendras, etc. para decorar
  • Huevo batido para pincelar

Proceso

Para la infusión

Se ponen 120 gramos de leche en una cacerola pequeña y se añaden las pieles de cítricos y la canela. Que rompa el hervor y repose unos minutos. Cuando esté tibio se añaden el agua de azahar y el ron.

Para el roscón

Se mezclan la harina, el azúcar, los huevos y la levadura con entre 100 y 120 g de líquido (si es necesario se puede añadir agua para completar) dependiendo de la cantidad de líquido que acepte la harina. Yo acostumbro (usando la harina de fuerza de Renobell) a poner todo el líquido obtenido. Se amasa bien durante unos minutos “hasta que haya cogido un poco de correa”. Entonces se añade la mantequilla y se vuelve a amasar hasta que esté “lisa, muy suave y brillante”. Se deja fermentar (una o dos horas, hasta que doble el volumen, se le da forma de roscón (se hace una bola, se hace un agujero en medio y se va agrandando hasta que tenga el tamaño que queramos).

En principio, llegado a este punto, debería dejarse fermentar de nuevo hasta doblar el volumen, sin embargo yo lo que hago es meter el roscón en la nevera (lo preparo la noche de reyes) y lo saco por la mañana para decorarlo y hornearlo.

Para la decoración lo pincelo con huevo y le pongo almendra laminada.

Para hornearlo se mete en el horno unos 22-25 minutos a 220-200 grados.

A continuación una foto de mis roscones del año pasado (2016). Todos los años hago dos 🙂

Roscones de reyes

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Pan de colores. La última moda en NY.

Historia

Hace un par de semanas o poco más, Carlos me enseñó un vídeo de internet que nos dejó alucinados: bagles de colores en una tienda de Nueva York…

Y, vamos, que ni cortos ni perezosos, nos pusimos manos a la obra: compramos los colorantes alimenticios necesarios en este sitio y, en pocos días… Voilà! En el cole, los amigos de los niños fliparon en colores con los bocatas del recreo 😀

Ingredientes

  • Los necesarios para hacer 4 barras de pan (clicka aquí para ver receta), aunque en este caso será preferible no usar harina de centeno, sino 600g de trigo + 100g de fuerza.
  • Colorantes alimentarios en gel

Elaboración

Seguid los pasos descritos en la citada receta hasta el primer amasado incluido, obteniendo así una bola de masa fina como la de la foto.

Bola de masa de pan tras el primer amasado. 21 febrero 2016

Bola de masa de pan tras el primer amasado.
21 febrero 2016

A continuación, divididla en 4 partes iguales, asignando a cada una un color. Elegid una de ellas en primer lugar, pintadla con ayuda de un palillo mondadientes, y amasad hasta que el colorante se reparta de forma homogénea. Si el color os parece demasiado flojo, repetid la maniobra hasta conseguir la tonalidad deseada. Seguidamente, haced lo mismo con cada una de las bolas y sus respectivos colores.

Las cuatro bolas con sus colorantes asignados. 21 febrero 2016

Las cuatro bolas con sus colorantes asignados.
21 febrero 2016

Pintando las bolas. 21 febrero 2016

Pintando las bolas.
21 febrero 2016

Ha llegado el momento de dejar reposar la masa para su primer fermentado y seguir la receta original hasta después del segundo amasado. En una elaboración de pan convencional, sería entonces cuando se formarían las barras o los panecillos directamente; sin embargo, en este caso aplastaremos cada una de las bolas y las apilaremos una encima de otra. Seguidamente cortaremos en cuatro partes más o menos iguales el montón de masas, y les daremos la forma deseada. En caso de hacer barras, se pueden retorcer igual que hacen con las bagles en el vídeo.

Las cuatro bolas después del primer fermentado. 21 febrero 2016

Las cuatro bolas después del primer fermentado.
21 febrero 2016

El montón de masas de colores. 21 febrero 2016

El montón de masas de colores.
21 febrero 2016

Dando forma a las barras. 21 febrero 2016

Dando forma a las barras.
21 febrero 2016

Barras formadas. 21 febrero 2016

Barras formadas.
21 febrero 2016

Una vez formadas las barras, continuad con la receta habitual hasta el final, y pronto conseguiréis vuestros panes de colores listos para gustar y… ¡para sorprender! 😉

Barras ya cocidas. 21 febrero 2016

Barras ya cocidas.
21 febrero 2016

El corte de una barra ya cocida. 21 febrero 2016

El corte de una barra ya cocida.
21 febrero 2016

¡Rebanadas de colores! 21 febrero 2016

¡Rebanadas de colores!
21 febrero 2016

Distintos cortes de las barras ya cocidas. 21 febrero 2016

Distintos cortes de las barras ya cocidas.
21 febrero 2016

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Los Rosquillos de la Yaya Eulalia.

Historia:

Hoy soy yo, Pilar, la que escribe en el blog de Nuestras Recetas. Y es así porque no podría ser de otra forma, ya que era mi abuela paterna la que hacía estos rosquillos, para delicia y regocijo de todos los que estuviéramos en a su lado en aquellos dulces momentos 😀

Los Rosquillos de la Yaya Eulalia. 26 enero 2016

Los Rosquillos de la Yaya Eulalia.
26 enero 2016

No recuerdo la primera vez que los probé, pero sí la primera vez que me interesé por aprender a cocinarlos, cuando tenía 14 años. Recuerdo que pensé que aquel manjar no podía caer en el olvido bajo ningún concepto, que tenía que pedirle que me enseñara para poder mantener la tradición en la posteridad. De manera que, después de convencerla para que los hiciera una vez más, me dispuse a tomar nota cuidadosamente de aquella sabrosa sabiduría, y a observar atentamente sus expertas manos.

Hoy, sin más dilación, os ofrezco aquella misma receta, punto por punto, en este formato digital que mi buena Yaya Eulalia ni tan solo habría podido imaginar, y que en esta ocasión nos ayudará a inmortalizar semejante obra de arte culinaria, para que siga trascendiendo la barrera del tiempo de la mano de generaciones venideras 🙂

Por cierto, la mayoría de las fotos que veréis son de hace tres añazos, y muchas de ellas las hizo Cristina <3

Los ingredientes de los rosquillos con una buena representante de las generaciones venideras ;) 7 enero 2013

Los ingredientes de los rosquillos con una buena representante de las generaciones venideras 😉
7 enero 2013

Ingredientes:

  • 4 huevos
  • Azúcar
  • Aceite de oliva
  • Aceite de girasol
  • Anís
  • Ralladuras de limón
  • Harina
  • Sobres de soda en polvo o, en su defecto, bicarbonato y ácido tartárico

Elaboración:

Antes de empezar con la masa, ponemos un litro de aceite de girasol en una cacerola y lo dejamos calentándose a fuego lento, para que esté listo cuando tengamos que empezar a freír.

Aceite de girasol a fuego lento. 7 enero 2013

Aceite de girasol a fuego lento.
7 enero 2013

A continuación, batimos los cuatro huevos y les añadimos 8 cucharadas soperas de azúcar (ni muy colmadas ni muy rasas). Seguimos batiendo.

Se baten los huevos. 7 enero 2013

Se baten los huevos.
7 enero 2013

Añadimos el azúcar. 7 enero 2013

Añadimos el azúcar.
7 enero 2013

 

 

 

 

 

 

 

Después, añadimos 8 cucharadas soperas de aceite de oliva, batimos más, y echamos también otras 8 de anís. Seguimos batiendo.

Añadir aceite de oliva. 7 enero 2013

Añadir aceite de oliva.
7 enero 2013

Añadir el anís. 7 enero 2013

Añadir el anís.
7 enero 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando lo anterior ya está bien mezclado, ponemos también las ralladuras finas de un limón (algo menos si el limón es grande); lo removemos todo bien e incorporamos una pequeña cantidad de harina, obteniendo así una masa fina, poco espesa y homogénea.

Las ralladuras de un limón 7 enero 2013

Las ralladuras de un limón
7 enero 2013

Un poquito de harina 7 enero 2013

Un poquito de harina
7 enero 2013

 

Me permitiréis ahora que haga un pequeño inciso acerca de la historia de esta receta. No obstante, si alguien prefiere continuar directamente con la elaboración de los rosquillos, puede clickar aquí y saltarse el rollete 😉

Para conseguir que esta masa suba, son necesarios lo que yo llamaba de pequeña “polvos mágicos”, es decir, el gasificante. Mi abuela utilizaba sobrecitos de los de hacer gaseosa casera; los que ella tenía eran de la marca “La Samaritana”, y ponía 4 sobres. Sin embargo, por estas tierras en las que el capricho del destino decidió que me criara, nunca llegué a encontrar de esa marca; de hecho, hoy mismo, buscando por el casi infinito internet, con la esperanza de poderos ofrecer la imagen de una cajita como aquellas que tenía la Yaya Eulalia, todo lo que he encontrado ha sido la foto que cuelgo aquí abajo y que, al menos, da testimonio de que la soda “La Samaritana” existió algún día…

Pay pay promocional de Soda La Samaritana. Fuentes: http://modestino.blogspot.com.es/2012/03/y-todavia-existe.html y http://www.todocoleccion.net/coleccionismo/pay-pay-carton-comic-telefono-samaritana-gaseosa-pura-laboratorios-alloza-zaragoza~x22906379

Pay pay promocional de Soda La Samaritana.
Fuentes: http://modestino.blogspot.com.es/2012/03/y-todavia-existe.html y http://www.todocoleccion.net/coleccionismo/pay-pay-carton-comic-telefono-samaritana-gaseosa-pura-laboratorios-alloza-zaragoza~x22906379

En fin. El caso es que tuve que buscar alternativas. La primera de ellas llegó también en forma de sobres de soda que todavía se pueden comprar en algunas tiendas (nosotros los compramos en Benasque, porque aquí tampoco los encontramos), sólo que de otra marca: “El Tigre“.

Sobres de Gaseosa El Tigre. 31 enero 2016

Sobres de Gaseosa El Tigre.
31 enero 2016

Y la segunda, fueron sencillamente los compuestos químicos que contienen dichos sobrecillos: bicarbonato por un lado, y ácido tartárico por otro, y que podréis conseguir en alguna droguería de las de antes, de aquellas que todavía venden productos a granel de fabricación propia, como es el caso de Can Boter, donde yo los conseguí.

Y después de este paréntesis de viaje en el tiempo y el espacio, volvemos a la elaboración propiamente dicha. Añadiremos a la masa unos 9 gramos de bicarbonato, y unos 5 de ácido tartárico, o bien el equivalente en sobrecitos, que en el caso de El Tigre, son 3.

Masa antes de los polvitos mágicos. 7 enero 2013

Masa antes de los polvitos mágicos.
7 enero 2013

9 gramos de bicarbonato 7 enero 2013

9 gramos de bicarbonato
7 enero 2013

5 gramos de ácido tartárico 7 enero 2013

5 gramos de ácido tartárico
7 enero 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

La masa después de los polvitos. 7 enero 2013

La masa después de los polvitos.
7 enero 2013

Después de haber mezclado el gasificante con la masa, cuando ésta haya adquirido el aspecto de la foto de arriba, seguiremos añadiendo harina poco a poco, y removiéndola bien cada vez, hasta que la masa se quede completamente pegada al tenedor.

Aspecto de la masa cuando está lista 7 enero 2013

Aspecto de la masa cuando está lista
7 enero 2013

Y, ahora sí, empezamos a hacer los rosquillos en serio. Una recomendación especial novatos: mejor si a partir de este punto contáis con ayuda de alguien.

En primer lugar, pondremos una generosa cantidad de azúcar en un plato, y nos haremos con otro más en el que dejaremos escurrir un poco los rosquillos recién fritos; también tendremos a punto un recipiente grande en el que dejarlos una vez rebozados en azúcar. Seguidamente, enharinaremos nuestras manos y un mármol de la cocina.

Manos y mármol enharinados. 7 enero 2013

Manos y mármol enharinados.
7 enero 2013

Ahora que ya estamos preparados, y tras comprobar que el aceite está calentito, ya podemos coger un pellizco generosito de masa y hacer una bolita con ella. La dejamos en el mármol, y repetimos la operación. A continuación, colocamos una bolita encima de la otra y, sujetándolas con dos dedos, las presionamos por el centro hasta hacerles un agujero que las atraviese a ambas, creando así un rosquillo de dos pisos. ¡Ya tenemos el primer rosquillo! ¡Y ya lo podemos echar a la cazuela! 😀

Por cierto, es normal que al principio se nos pegue un poco la masa a los dedos y las palmas; para solucionarlo basta con enharinarnos otra vez.

Las dos bolitas de masa. 7 enero 2013

Las dos bolitas de masa.
7 enero 2013

Presionando con los dedos para hacer el agujero 7 enero 2013

Presionando con los dedos para hacer el agujero
7 enero 2013

Así queda el rosquillo en crudo. 7 enero 2013

Así queda el rosquillo en crudo.
7 enero 2013

Cabe decir aquí que, cuando echemos los rosquillos al aceite, éste no debería estar ni demasiado caliente, en cuyo caso los rosquillos se quemarían por fuera y quedarían crudos por dentro, ni demasiado frío, circunstancia que daría lugar a un resultado demasiado aceitoso. Por este motivo, durante todo el rato que estemos friendo, será necesario regular continuamente la temperatura del aceite y, por lo tanto, la intensidad del fuego.

Primer rosquillo friéndose. 7 enero 2013

Primer rosquillo friéndose.
7 enero 2013

Friendo rosquillos a tope. 7 enero 2013

Friendo rosquillos a tope.
7 enero 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

Una advertencia para aquellos a quienes les gusten los rosquillos bien formados: mi abuela realizaba, inmediatamente después de introducirlos en el aceite, una maniobra que yo me salto. Consiste en meterles enseguida un tenedor por el agujero y hacerlos girar un poco dentro del aceite, antes de que salgan a flote y la masa pierda su elasticidad. El objetivo de esta maniobra es que el agujero no quede colapsado al hincharse la masa.

Pues bien, lo que queda, después de freírlos, ya es coser y cantar: cuando estén un poco doraditos, no demasiado, se sacan de la cacerola, se dejan escurrir en un plato y, una vez que hayan soltado lo más gordo del aceite, se rebozan en azúcar y se colocan en el recipiente en que se vayan a conservar o a servir.

Y, va, dejadme que os explique esa anécdota que siempre nos hace sonreír a mis hijos y a mí cada vez que preparamos estos riquísimos rosquillos… La Yaya Eulalia, cuando sacábamos el primer rosquillo de la cacerola, me miraba con cara de pilla, lo cortaba por la mitad, y me decía: “El primero siempre hay que probarlo para ver si se ha hecho bien y si ha quedado bueno”. Y nos lo comíamos, todavía tibio, sin que nadie se enterara 😉 <3

La Yaya Eulalia con una servidora. Verano de 1976

La Yaya Eulalia con una servidora.
Verano de 1976

 

 

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