Helado de vainilla

Historia

No tiene mucha historia 🙂 A Pilar le encanta el helado de vainilla y es uno de los primeros helados que hice cuando me regalaron la heladera. Una vez al año lo hago con nueces de macadamia caramelizadas a mano, pero lo más habitual es que lo haga sin más, tan solo helado de vainilla.

Ingredientes

Para el helado

  • 250 gramos de leche
  • 2 huevos
  • 100 gramos de azúcar
  • 2 ramas de vainilla
  • 500 gramos de nata para montar

Para las nueces caramelizadas

  • 50 gramos de nueces de macadamia crudas
  • 150 gramos de azúcar

Proceso

Para el helado

Se baten los huevos con el azúcar. Mientras se va calentando la leche, junto con las vainas de vainilla en un cazo a fuego muy lento. Las vainas hay que cortarlas por la mitad antes de ponerlas con la leche.

Cuando los huevos y el azúcar están bien batidos, se incorporan a la leche (que debería estar tan solo un poco templada). En teoría debería ser al revés, pero a mi me resulta más fácil así y funciona bien.

Se calienta la mezcla, primero a fuego medio y cuando haya cogido temperatura a fuego lento para que no llegue a hervir, hasta que tenga la consistencia de unas natillas ligeras. Cuando sea así, se retiran las vainas y se deja enfriar.

Una vez frío, se mezcla con la nata y se echa en la heladera.

Para las nueces de macadamia caramelizadas

Se cortan las nueces en cuartos (o se intenta). Se pone el azúcar en un cazo y se carameliza procurando que no se queme (tiene que tener un color marrón claro). Cuando el azúcar está a punto se meten, con un palillo los cuartos de nueces, uno por uno, en el azúcar caramelo para que les quede el caramelo por fuera. Se hace con todos los cuartos. Para evitar que se peguen, se pueden poner los palillos sobre un trozo de porexpan de manera que queden de pie y la nuez no toque con nada. Como el caramelo tiene que mantenerse caliente la olla debe estar al fuego, pero para que el azúcar no se queme, dejo solo una parte de la olla al fuego. Complicado al principio, hasta que le cojes el punto. Cuando las nueces están frías y el caramelo completamente sólido están preparadas para incorporarse al helado.

Incorporar las nueces de macadamia caramelizadas al helado

Las nueces se incorporan al helado cuando este está casi a punto. Si estuviese muy líquido el caramelo se desharía, de manera que cuanto más tarde las incorporemos, mejor.

Y ahora unas fotos 🙂

Las vainas de vainilla cortadas por la mitad

100 gramos de azúcar y dos huevos.


Las “natillas ligeras” ya preparadas

Nueces de macadamia pinchadas a punto de ser caramelizadas.

Caramelizando las nueces de macadamia

Y las nueces de macadamia ya caramelizadas

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Roscón de reyes.

Historia

A finales de 2010 en El foro del pan propusieron como receta del mes de diciembre el Roscón de reyes. Hacía poco que conocía dicho foro y me hizo mucha gracia el hacer el Roscón para Reyes. En el 2011 hice el Roscón pero no pasé aquí la receta, así que este año la he tenido que recuperar del foro y he pensado que no estaba de más copiarla aquí.

La receta está sacada de la “Receta de diciembre” de dicho foro, adaptada para mis necesidades. La primera adaptación y la más importante, es que preparo la masa el día antes y la horneo el mismo día de Reyes para asegurarme de que queda bien tierno.

Ingredientes

  • 140 g fermento previo
    • 90 harina
    • 50 leche
    • 2 levadura

    El prefermento lo preparo el día antes y lo meto en la nevera.

  • 100-120 g de infusión de leche con cítricos, canela, ron y agua de azahar
    • 2 cucharaditas de agua de azahar
    • 3 cucharaditas de ron
    • una rama de canela
    • la piel de un limón mediano
    • la piel de una naranja mediana
    • 120 g de leche
  • 340 g harina de fuerza
  • 70 g azúcar
  • 7-10-15 g levadura fresca (o bien 2-3-5 g de levadura seca), todo depende de la prisa que tengas.
  • 2 huevos
  • 60 g mantequilla
  • Ralladura de limón
  • Pizca de sal
  • Fruta confitada, guindas, azúcar, almendras, etc. para decorar
  • Huevo batido para pincelar

Proceso

Para la infusión

Se ponen 120 gramos de leche en una cacerola pequeña y se añaden las pieles de cítricos y la canela. Que rompa el hervor y repose unos minutos. Cuando esté tibio se añaden el agua de azahar y el ron.

Para el roscón

Se mezclan la harina, el azúcar, los huevos y la levadura con entre 100 y 120 g de líquido (si es necesario se puede añadir agua para completar) dependiendo de la cantidad de líquido que acepte la harina. Yo acostumbro (usando la harina de fuerza de Renobell) a poner todo el líquido obtenido. Se amasa bien durante unos minutos “hasta que haya cogido un poco de correa”. Entonces se añade la mantequilla y se vuelve a amasar hasta que esté “lisa, muy suave y brillante”. Se deja fermentar (una o dos horas, hasta que doble el volumen, se le da forma de roscón (se hace una bola, se hace un agujero en medio y se va agrandando hasta que tenga el tamaño que queramos).

En principio, llegado a este punto, debería dejarse fermentar de nuevo hasta doblar el volumen, sin embargo yo lo que hago es meter el roscón en la nevera (lo preparo la noche de reyes) y lo saco por la mañana para decorarlo y hornearlo.

Para la decoración lo pincelo con huevo y le pongo almendra laminada.

Para hornearlo se mete en el horno unos 22-25 minutos a 220-200 grados.

A continuación una foto de mis roscones del año pasado (2016). Todos los años hago dos 🙂

Roscones de reyes

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Pan de colores. La última moda en NY.

Historia

Hace un par de semanas o poco más, Carlos me enseñó un vídeo de internet que nos dejó alucinados: bagles de colores en una tienda de Nueva York…

Y, vamos, que ni cortos ni perezosos, nos pusimos manos a la obra: compramos los colorantes alimenticios necesarios en este sitio y, en pocos días… Voilà! En el cole, los amigos de los niños fliparon en colores con los bocatas del recreo 😀

Ingredientes

:

  • Los necesarios para hacer 4 barras de pan (clicka aquí para ver receta), aunque en este caso será preferible no usar harina de centeno, sino 600g de trigo + 100g de fuerza.
  • Colorantes alimentarios en gel

Elaboración

:

Seguid los pasos descritos en la citada receta hasta el primer amasado incluido, obteniendo así una bola de masa fina como la de la foto.

Bola de masa de pan tras el primer amasado. 21 febrero 2016

Bola de masa de pan tras el primer amasado.
21 febrero 2016

A continuación, divididla en 4 partes iguales, asignando a cada una un color. Elegid una de ellas en primer lugar, pintadla con ayuda de un palillo mondadientes, y amasad hasta que el colorante se reparta de forma homogénea. Si el color os parece demasiado flojo, repetid la maniobra hasta conseguir la tonalidad deseada. Seguidamente, haced lo mismo con cada una de las bolas y sus respectivos colores.

Las cuatro bolas con sus colorantes asignados. 21 febrero 2016

Las cuatro bolas con sus colorantes asignados.
21 febrero 2016

Pintando las bolas. 21 febrero 2016

Pintando las bolas.
21 febrero 2016

 

Ha llegado el momento de dejar reposar la masa para su primer fermentado y seguir la receta original hasta después del segundo amasado. En una elaboración de pan convencional, sería entonces cuando se formarían las barras o los panecillos directamente; sin embargo, en este caso aplastaremos cada una de las bolas y las apilaremos una encima de otra. Seguidamente cortaremos en cuatro partes más o menos iguales el montón de masas, y les daremos la forma deseada. En caso de hacer barras, se pueden retorcer igual que hacen con las bagles en el vídeo.

Las cuatro bolas después del primer fermentado. 21 febrero 2016

Las cuatro bolas después del primer fermentado.
21 febrero 2016

El montón de masas de colores. 21 febrero 2016

El montón de masas de colores.
21 febrero 2016

Dando forma a las barras. 21 febrero 2016

Dando forma a las barras.
21 febrero 2016

 

 

 

 

 

 

 

Barras formadas. 21 febrero 2016

Barras formadas.
21 febrero 2016

Una vez formadas las barras, continuad con la receta habitual hasta el final, y pronto conseguiréis vuestros panes de colores listos para gustar y… ¡para sorprender! 😉

Barras ya cocidas. 21 febrero 2016

Barras ya cocidas.
21 febrero 2016

El corte de una barra ya cocida. 21 febrero 2016

El corte de una barra ya cocida.
21 febrero 2016

¡Rebanadas de colores! 21 febrero 2016

¡Rebanadas de colores!
21 febrero 2016

Distintos cortes de las barras ya cocidas. 21 febrero 2016

Distintos cortes de las barras ya cocidas.
21 febrero 2016

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Los Rosquillos de la Yaya Eulalia.

Historia:

Hoy soy yo, Pilar, la que escribe en el blog de Nuestras Recetas. Y es así porque no podría ser de otra forma, ya que era mi abuela paterna la que hacía estos rosquillos, para delicia y regocijo de todos los que estuviéramos en a su lado en aquellos dulces momentos 😀

Los Rosquillos de la Yaya Eulalia. 26 enero 2016

Los Rosquillos de la Yaya Eulalia.
26 enero 2016

No recuerdo la primera vez que los probé, pero sí la primera vez que me interesé por aprender a cocinarlos, cuando tenía 14 años. Recuerdo que pensé que aquel manjar no podía caer en el olvido bajo ningún concepto, que tenía que pedirle que me enseñara para poder mantener la tradición en la posteridad. De manera que, después de convencerla para que los hiciera una vez más, me dispuse a tomar nota cuidadosamente de aquella sabrosa sabiduría, y a observar atentamente sus expertas manos.

Hoy, sin más dilación, os ofrezco aquella misma receta, punto por punto, en este formato digital que mi buena Yaya Eulalia ni tan solo habría podido imaginar, y que en esta ocasión nos ayudará a inmortalizar semejante obra de arte culinaria, para que siga trascendiendo la barrera del tiempo de la mano de generaciones venideras 🙂

Por cierto, la mayoría de las fotos que veréis son de hace tres añazos, y muchas de ellas las hizo Cristina <3

Los ingredientes de los rosquillos con una buena representante de las generaciones venideras ;) 7 enero 2013

Los ingredientes de los rosquillos con una buena representante de las generaciones venideras 😉
7 enero 2013

Ingredientes:

  • 4 huevos
  • Azúcar
  • Aceite de oliva
  • Aceite de girasol
  • Anís
  • Ralladuras de limón
  • Harina
  • Sobres de soda en polvo o, en su defecto, bicarbonato y ácido tartárico

Elaboración:

Antes de empezar con la masa, ponemos un litro de aceite de girasol en una cacerola y lo dejamos calentándose a fuego lento, para que esté listo cuando tengamos que empezar a freír.

Aceite de girasol a fuego lento. 7 enero 2013

Aceite de girasol a fuego lento.
7 enero 2013

A continuación, batimos los cuatro huevos y les añadimos 8 cucharadas soperas de azúcar (ni muy colmadas ni muy rasas). Seguimos batiendo.

Se baten los huevos. 7 enero 2013

Se baten los huevos.
7 enero 2013

Añadimos el azúcar. 7 enero 2013

Añadimos el azúcar.
7 enero 2013

 

 

 

 

 

 

 

Después, añadimos 8 cucharadas soperas de aceite de oliva, batimos más, y echamos también otras 8 de anís. Seguimos batiendo.

Añadir aceite de oliva. 7 enero 2013

Añadir aceite de oliva.
7 enero 2013

Añadir el anís. 7 enero 2013

Añadir el anís.
7 enero 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando lo anterior ya está bien mezclado, ponemos también las ralladuras finas de un limón (algo menos si el limón es grande); lo removemos todo bien e incorporamos una pequeña cantidad de harina, obteniendo así una masa fina, poco espesa y homogénea.

Las ralladuras de un limón 7 enero 2013

Las ralladuras de un limón
7 enero 2013

Un poquito de harina 7 enero 2013

Un poquito de harina
7 enero 2013

 

Me permitiréis ahora que haga un pequeño inciso acerca de la historia de esta receta. No obstante, si alguien prefiere continuar directamente con la elaboración de los rosquillos, puede clickar aquí y saltarse el rollete 😉

Para conseguir que esta masa suba, son necesarios lo que yo llamaba de pequeña “polvos mágicos”, es decir, el gasificante. Mi abuela utilizaba sobrecitos de los de hacer gaseosa casera; los que ella tenía eran de la marca “La Samaritana”, y ponía 4 sobres. Sin embargo, por estas tierras en las que el capricho del destino decidió que me criara, nunca llegué a encontrar de esa marca; de hecho, hoy mismo, buscando por el casi infinito internet, con la esperanza de poderos ofrecer la imagen de una cajita como aquellas que tenía la Yaya Eulalia, todo lo que he encontrado ha sido la foto que cuelgo aquí abajo y que, al menos, da testimonio de que la soda “La Samaritana” existió algún día…

Pay pay promocional de Soda La Samaritana. Fuentes: http://modestino.blogspot.com.es/2012/03/y-todavia-existe.html y http://www.todocoleccion.net/coleccionismo/pay-pay-carton-comic-telefono-samaritana-gaseosa-pura-laboratorios-alloza-zaragoza~x22906379

Pay pay promocional de Soda La Samaritana.
Fuentes: http://modestino.blogspot.com.es/2012/03/y-todavia-existe.html y http://www.todocoleccion.net/coleccionismo/pay-pay-carton-comic-telefono-samaritana-gaseosa-pura-laboratorios-alloza-zaragoza~x22906379

En fin. El caso es que tuve que buscar alternativas. La primera de ellas llegó también en forma de sobres de soda que todavía se pueden comprar en algunas tiendas (nosotros los compramos en Benasque, porque aquí tampoco los encontramos), sólo que de otra marca: “El Tigre“.

Sobres de Gaseosa El Tigre. 31 enero 2016

Sobres de Gaseosa El Tigre.
31 enero 2016

Y la segunda, fueron sencillamente los compuestos químicos que contienen dichos sobrecillos: bicarbonato por un lado, y ácido tartárico por otro, y que podréis conseguir en alguna droguería de las de antes, de aquellas que todavía venden productos a granel de fabricación propia, como es el caso de Can Boter, donde yo los conseguí.

Y después de este paréntesis de viaje en el tiempo y el espacio, volvemos a la elaboración propiamente dicha. Añadiremos a la masa unos 9 gramos de bicarbonato, y unos 5 de ácido tartárico, o bien el equivalente en sobrecitos, que en el caso de El Tigre, son 3.

Masa antes de los polvitos mágicos. 7 enero 2013

Masa antes de los polvitos mágicos.
7 enero 2013

9 gramos de bicarbonato 7 enero 2013

9 gramos de bicarbonato
7 enero 2013

5 gramos de ácido tartárico 7 enero 2013

5 gramos de ácido tartárico
7 enero 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

La masa después de los polvitos. 7 enero 2013

La masa después de los polvitos.
7 enero 2013

Después de haber mezclado el gasificante con la masa, cuando ésta haya adquirido el aspecto de la foto de arriba, seguiremos añadiendo harina poco a poco, y removiéndola bien cada vez, hasta que la masa se quede completamente pegada al tenedor.

Aspecto de la masa cuando está lista 7 enero 2013

Aspecto de la masa cuando está lista
7 enero 2013

Y, ahora sí, empezamos a hacer los rosquillos en serio. Una recomendación especial novatos: mejor si a partir de este punto contáis con ayuda de alguien.

En primer lugar, pondremos una generosa cantidad de azúcar en un plato, y nos haremos con otro más en el que dejaremos escurrir un poco los rosquillos recién fritos; también tendremos a punto un recipiente grande en el que dejarlos una vez rebozados en azúcar. Seguidamente, enharinaremos nuestras manos y un mármol de la cocina.

Manos y mármol enharinados. 7 enero 2013

Manos y mármol enharinados.
7 enero 2013

Ahora que ya estamos preparados, y tras comprobar que el aceite está calentito, ya podemos coger un pellizco generosito de masa y hacer una bolita con ella. La dejamos en el mármol, y repetimos la operación. A continuación, colocamos una bolita encima de la otra y, sujetándolas con dos dedos, las presionamos por el centro hasta hacerles un agujero que las atraviese a ambas, creando así un rosquillo de dos pisos. ¡Ya tenemos el primer rosquillo! ¡Y ya lo podemos echar a la cazuela! 😀

Por cierto, es normal que al principio se nos pegue un poco la masa a los dedos y las palmas; para solucionarlo basta con enharinarnos otra vez.

Las dos bolitas de masa. 7 enero 2013

Las dos bolitas de masa.
7 enero 2013

Presionando con los dedos para hacer el agujero 7 enero 2013

Presionando con los dedos para hacer el agujero
7 enero 2013

Así queda el rosquillo en crudo. 7 enero 2013

Así queda el rosquillo en crudo.
7 enero 2013

Cabe decir aquí que, cuando echemos los rosquillos al aceite, éste no debería estar ni demasiado caliente, en cuyo caso los rosquillos se quemarían por fuera y quedarían crudos por dentro, ni demasiado frío, circunstancia que daría lugar a un resultado demasiado aceitoso. Por este motivo, durante todo el rato que estemos friendo, será necesario regular continuamente la temperatura del aceite y, por lo tanto, la intensidad del fuego.

Primer rosquillo friéndose. 7 enero 2013

Primer rosquillo friéndose.
7 enero 2013

Friendo rosquillos a tope. 7 enero 2013

Friendo rosquillos a tope.
7 enero 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

Una advertencia para aquellos a quienes les gusten los rosquillos bien formados: mi abuela realizaba, inmediatamente después de introducirlos en el aceite, una maniobra que yo me salto. Consiste en meterles enseguida un tenedor por el agujero y hacerlos girar un poco dentro del aceite, antes de que salgan a flote y la masa pierda su elasticidad. El objetivo de esta maniobra es que el agujero no quede colapsado al hincharse la masa.

Pues bien, lo que queda, después de freírlos, ya es coser y cantar: cuando estén un poco doraditos, no demasiado, se sacan de la cacerola, se dejan escurrir en un plato y, una vez que hayan soltado lo más gordo del aceite, se rebozan en azúcar y se colocan en el recipiente en que se vayan a conservar o a servir.

Y, va, dejadme que os explique esa anécdota que siempre nos hace sonreír a mis hijos y a mí cada vez que preparamos estos riquísimos rosquillos… La Yaya Eulalia, cuando sacábamos el primer rosquillo de la cacerola, me miraba con cara de pilla, lo cortaba por la mitad, y me decía: “El primero siempre hay que probarlo para ver si se ha hecho bien y si ha quedado bueno”. Y nos lo comíamos, todavía tibio, sin que nadie se enterara 😉 <3

La Yaya Eulalia con una servidora. Verano de 1976

La Yaya Eulalia con una servidora.
Verano de 1976

 

 

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Azúcar invertido

Historia

En casa tenemos un pequeño montón de limones de los que dio el limonero la temporada pasada. De hecho, estuvimos recogiendo limones hasta julio, cuando decidí retirar todos los de la temporada anterior para dejar solos a los de esta temporada. Así que con tantos limones, ¿qué hacer? ¡Pues nada mejor que un delicioso helado!

Aunque ya hago helados normalmente, quería buscar alguna receta que me permitiese hacer un helado cremoso, pues con sólo zumo de limón y azúcar ya preveía que me iba a quedar un helado duro como una piedra (a pesar de hacerlo en la heladera). Y, buscando, buscando, llegué a la web de El Forner de Alella su receta de helado de limón.

En esta receta descubrí el azúcar invertido y aunque en la misma web hay una manera de hacerlo, me resultaba complicada de seguir por dos motivos: No tengo termómetro de cocina y no tenía ganas de comprar litines Mercadona, siendo que, además, tengo ácido tartárico y bicarbonato en casa (eso del ácido tartárico es una historia para contar en otra ocasión).

Así que buscando información por la web, aprendí algunas cosas sobre el azúcar invertido y algunas recetas (copiadas muchas de ellas entre sí) que me permitían hacer el azúcar invertido de una manera más sencilla. Así, el proceso de elaboración está sacado de la web La Juani de Sevilla, aunque se puede encontrar casi igual en Directo al Paladar y las cantidades de ácido tartárico y bicarbonato necesarias las saqué de Postres Originales, donde siguen el mismo proceso de elaboración que El Forner de Alella.

La receta está adaptada, aunque ligeramente, a mis necesidades.

Ingredientes

  • 350 gr de azúcar
  • 150 gr de agua
  • 2,2 gr de ácido tartárico
  • 3,3 gr de bicarbonato

Elaboración

Mezclamos el azúcar con el agua y el ácido tartárico y llevamos a ebullición. Debo decir que mi báscula de cocina solo diferencia gramos, así que el ,2 lo hice a ojo. Cuando hierva se saca del fuego y se deja enfriar durante 20 a 30 minutos (en teoría hasta que llegue a 50 grados). Una vez a 50 grados se hecha el bicarbonato y se remueve bien. Se formará espuma, pero desaparece al cabo de un rato. Ya solo queda envasar en un tarro de cristal, dejar enfriar y guardar en un lugar oscuro. Se usa cuando se necesita y dura aproximadamente un año.

Propiedades del azúcar invertido

Según la Wikipedia:

  • Tiene mayor poder endulzante que el azúcar común (un 30% más)
  • Dificulta la cristalización del agua cuando se lleva a temperaturas bajo cero
  • Acelera la fermentación de la masa de levadora

De diferentes webs añado yo:

  • En las recetas no substituye a la totalidad del azúcar, en los helados un 25%, en panadería un 50% y en repostería entre el 10 y el 20%.
  • Usarlo en la elaboración de helados hace que sean más cremosos.
  • Mantiene mejor la humedad de las masas y, por tanto, bizcochos y magdalenas aguantan más tiempo tiernos.

Más información

Otras webs que hablan del azúcar invertido:

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Mermelada de frambuesa

Historia

Cuando era pequeño (y no tan pequeño) solíamos ir con mi madre a coger frutos silvestres a la montaña, especialmente frambuesas y arándanos, aunque también en alguna ocasión moras. Hacer después mermelada con los frutos recogidos en el día era una tradición. Mi madre sigue yendo a coger frutas silvestres y hace mermelada con ellas. Y nosotros también, aunque con nuestro huertecito la hacemos también con nuestras propias frambuesas. La mermelada es una conserva dulce que, habitualmente, lleva un 50% de fruta y un 50% de azúcar. En nuestro caso, siempre hemos hecho la mermelada con una mezcla del 75% de fruta y el 25% de azúcar, con lo que el sabor de la fruta es más intenso, la mermelada resulta menos dulce y se estropea antes (aunque dura perfectamente alrededor de un mes guardada en la nevera). Así pues, la receta que aquí ponemos es la nuestra, pero bastará cambiar los porcentajes de fruta y azúcar para obtener una mermelada más ortodoxa.
Un detalle. A la mermelada le echamos manzana y zumo de limón. Tanto la manzana como el zumo de limón contienen pectina que ayuda a espesar la mermelada. Además, el ácido del limón ayuda a actuar a la pectina. Las frambuesas tienen bastante pectina, así que en principio no haría falta ni la manzana ni el zumo de limón pero la verdad es que con manzana y zumo de limón quedan muy bien.

Ingredientes

  • Frambuesas recién cogidas
  • Azúcar (50% del peso de la fruta)
  • Manzana (aproximadamente un 2% del peso de la fruta)
  • Zumo de limón (aproximadamente una cucharadita por cada 1/2 kilo de fruta)

Ingredientes 1. Frambuesas, el alma de la mermelada. Estas son de nuestro huerto.

Ingredientes 1. Frambuesas, el alma de la mermelada. Estas son de nuestro huerto.


Ingredientes 2. El azúcar. Conservador.

Ingredientes 2. El azúcar. Conservador.

Ingredientes 3. Manzana y zumo de limón. Fuente de pectina, espesante natural. El limón es de nuestro huerto.

Ingredientes 3. Manzana y zumo de limón. Fuente de pectina, espesante natural. El limón es de nuestro huerto.

Elaboración

Se mezclan las frambuesas y el azúcar y se van chafando las frambuesas para que suelten el zumo y el azúcar vaya disolviéndose en él. Este paso es indispensable si se echa la misma cantidad de azúcar que de fruta, porqué si no se hace así, el azúcar podría caramelizarse al ponerse la olla al fuego.
Se añade la manzana y el zumo de limón y se pone al fuego. Mientras se cuece la mermelada, se va removiendo con una espátula de madera. Se debe cocinar a fuego medio entre 10 y 15 minutos sin dejar de remover y sin que hierva.

Elaborando la mermelada. ¡Sin dejar de remover!

Elaborando la mermelada. ¡Sin dejar de remover!


Envasado en tarros de cristal.

Envasado en tarros de cristal.


Tostadas con mantequilla y mermelada casera de frambuesa.

Tostadas con mantequilla y mermelada casera de frambuesa.

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Panecillos de leche rellenos de Nocilla

Historia

Empecé a hacer estos panecillos para el almuerzo de los sábados, cuando Cristina y Pilar se iban a la piscina y Diego y yo al fútbol. Al principio hacía sólo los panecillos y el chocolate iba aparte. Después intenté ponerles chocolate, inicialmente haciendo dos masas una con cacao y la otra sin, pero quedaba soso, sin sabor a chocolate. Y, finalmente, la gran idea, poner Nocilla dentro. Ahora casi me exigen, durante el curso, que les prepare los panecillos 🙂

Ingredientes

Para cuatro panecillos

  • 275 gramos de harina
  • 165 gramos de leche
  • 35 gramos de mantequilla
  • 1 cucharadita de sal (aprox. 4 gramos)
  • 1,5 cucharada sopera de azúcar
  • 9 gramos de levadura fresca

Proceso

Muy fácil. Se procede como para hacer pan normal. Se mezclan los ingredientes y se deja reposar la masa una hora y media aproximadamente, hasta que doble el volumen.

A continuación se hacen los panecillos abriéndolos por en medio y poniendo un poco de Nocilla. Se cierran con cuidado pellizcando el cierre para intentar que no se salga la Nocilla y se dejan reposar media hora.

Se meten en el horno a media altura con una bandeja con un poco de agua y se cuecen a 180 ºC hasta que empiecen a dorarse por encima (unos 20 minutos)

¡A disfrutarlos!

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Natillas

Historia

A Pilar le gustan mucho las natillas así que de tanto en tanto las hago. De tanto en tanto porqué ni a los niños ni a mi nos entusiasman así que sólo se las come ella. Y no conviene abusar 🙂
Como encontrar recetas de natillas en la red es fácil, nunca me he preocupado por guardar la receta, con lo cual cada vez las hago de una manera diferente y no siempre me quedan bien. Hoy las he vuelto a hacer y como aparentemente han quedado muy bien, he decidido incorporar la receta a nuestro recetario.
Como casi siempre, la receta es una adaptación (pequeña) de otra, en este caso encontrada en la web Gastronomía & Cía.

Ingredientes

Para 8 unidades:

  • Un litro de leche entera
  • 6 yemas de huevo (5 si son huevos grandes)
  • Una quinta parte de la piel de un limón
  • Una rama de vainilla
  • 150 gramos de azúcar
  • 40 gramos de Maizena.

Proceso

Se aparta una taza de leche. El resto se echa en un cazo con la piel de limón y la rama de vainilla y se pone a calentar hasta que la leche empiece a hervir. Cuando lo haga, se retira del fuego y se deja un par de minutos antes de retirar la piel de limón y la vainilla.
En la taza de leche que habíamos apartado echamos la Maizena y removemos bien.
En un cacharro aparte, se ponen las yemas y el azúcar y se baten bien. Después se incorpora la leche con Maizena y de nuevo se bate bien.
Finalmente se vierten las yemas con el azúcar y la Maizena en el cazo y se vuelve a poner en el fuego mientras se remueve continuamente con una cuchara de madera (no debe llegar a hervir). Cuando las natillas empiecen a ganar consistencia se vierten en los cacharros y se dejan enfriar, primero a temperatura ambiente y después en la nevera.

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Chile con carne

Historia

Hace algunos años a Pilar y a mi nos dió por hacer comidas mexicanas. En realidad poca cosa, nachos, guacamole y chile con carne. Los nachos son fáciles de hacer con harina de maíz, agua y sal, y el guacamole (nuestro guacamole) lo explicaré otro día. Pero el chile con carne es un plato que nos gustaba mucho y que dejamos de hacer no se porqué. Esta receta es una recuperación de ese plato que recuperamos para nuestra comida de los miércoles. A partir de una receta de un libro de cocina mexicana, cambio algunas cosas para adaptarla a nuestro gusto.

Ingredientes

Para dos personas:

  • 150 gramos de carne para estofar en filetes de 2 centímetros aproximadamente y sin grasa.
  • 150 gramos de frijoles. Nosotros usamos alubia negra de la marca El Hostal que se puede encontrar en Carrefour con facilidad.
  • 3 cucharadas de aceite de oliva.
  • 2 cucharadas de harina
  • 1 hoja de laurel.
  • 1/2 cebolla grande o una pequeña.
  • 1 diente de ajo.
  • 1/2 cucharadita de cayena molida.
  • 200 gramos de tomates.
  • Sal y pimienta.

Proceso

Se ponen los frijoles en remojo durante 12 horas. Se hierven durante 3 horas en un cacharro pequeño, reponiendo agua si es necesario. Una vez hervidos se escurren, reservando el líquido.

Se añade la sal y la pimienta a la harina y se calientan dos cucharadas de aceite en una sartén. Se corta la carne en dados, se pasa por la harina salpimentada y se fríe hasta que esté dorada. Se saca la carne con una espumadera y se pone sobre papel de cocina.

En la sartén, con el resto del aceite, se fríe a fuego lento y durante cinco minutos el ajo y la cebolla picados finos.

En una cacerola apta para el horno se pone la carne junto con una hoja de laurel, los tomates pelados y triturados, la cayena molida y el ajo y la cebolla (junto con el aceite). Se cuece en el horno durante una hora a 160º.

Finalmente se incorporan los frijoles con el agua de cocción y se sigue cociendo durante 15 minutos más.

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Pan en barra

Historia

Hace ya algunos años que, muy de tanto en tanto, hacía pan. Hace algo más de un año compramos una panificadora, hartos del pan “plastiquero” que venden en las “panaderías” que hay cerca de casa.

Hasta que la panificadora se estropeó. La primera vez estuvo dos meses en el servicio técnico. Ahora vamos por la segunda y ya lleva tres semanas.

Así que empezamos a hacer pan a mano y a buscar información al respecto. En internet hay mucha información, pero un lugar de donde he sacado numerosas ideas es El foro del pan, un foro donde gentes diversas explican sus experiencias haciendo pan.

Y a partir de esa web empezamos a experimentar y probar con diferentes mezclas de harinas, prefermentos y diversas maneras de formar el pan. Esta receta es el resultado final de esas pruebas.

Ingredientes

Para 4 baguettes de cuarto

  • 100 gramos de harina de fuerza
  • 100 gramos de harina de centeno
  • 500 gramos de harina de trigo
  • 400 gramos de agua
  • 20 gramos de levadura fresca
  • 15 gramos de sal

Nota 1: La harina de trigo que uso es la Gallo normal.

Nota 2: Podría hacerse sólo con harina de trigo usando unos 20 gramos menos de agua. El resultado final no es el mismo, evidentemente. El centeno da muy buen sabor.

Nota 3: Uso levadura fresca Levital, de venta en casi todas partes.

Proceso

En un bol suficientemente grande se mezclan las tres harinas, el agua, la levadura desmenuzada y la sal, dejando la sal para el final.

Amasado

Se amasa durante unos 10 minutos hasta que la masa esté fina. Si está demasiado pegajosa se le puede echar más harina de trigo, pero mejor si está un poco pegajosa que no un poco seca.

Primera fermentación

Una vez amasada se deja la masa en reposo hasta que doble su volumen, aproximadamente una hora y media, en un sitio alejado de corrientes de aire (yo suelo dejarlo en el microondas). El tiempo es aproximado para unos 20-25 grados de temperatura. Mayor temperatura necesita menos tiempo, y menor temperatura más tiempo.

Segundo amasado y formado

Después de esta primera fermentación se le hace un amasado suave a la masa y se le da la forma deseada. Se puede hacer una hogaza de quilo (algo más de hecho) o cuatro barras de cuarto o 10 panecillos de 100 gramos… A escoger. Yo acostumbro a hacer 4 barras.

Segunda fermentación

Se deja reposar la masa, con la forma deseada, durante una media hora.

Greñado

Pasada la segunda fermentación se le hacen los cortes al pan, con el objeto que al crecer en el horno se abra por donde nos interesa. Además, antes de greñar, suelo tamizar algo de harina de centeno encima del pan.

Cocción

Para hornear las cuatro barras precaliento el horno a 200 grados y las dejo durante 15 minutos a esa temperatura. En el fondo del horno pongo un cacharro con agua (para que mantenga la humedad del horno mientras crece el pan) y después lo bajo a 180 grados y lo mantengo a esa temperatura 25 minutos más. Normalmente en el cacharro pongo poca agua, sólo la suficiente para que se evapore dentro de los 15 minutos iniciales.

La primera vez que hice el pan lo cocí sobre la bandeja del horno (con una plancha de silicona para horno). Las últimas veces, sin embargo, uso un molde para baguettes.

Fotografía de cuatro barras de pan

Mis hermosas barras de pan


Fotografía de una barra de pan

Mi primera barra de pan

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