Potaje de la Abuelita Pilar

Historia

Este potaje lo hacía ya mi abuela materna, la Yaya Juana, lo que no sé es si lo hacía exactamente así o esta receta es más de mi madre. Creo que en los viernes de Cuaresma y en Semana Santa se hacía sin los productos de carne, y que mi madre lo que hace es ponerle de todo.

En cualquier caso, lo empezamos a comer de manera más o menos habitual en los días de invierno en el Terre, cuando venían los Abus, y lo traían en la olla. Muchas veces, las espinacas eran de allí, del Terre, incluso recogidas al momento e incorporadas cuando lo calentábamos allí mismo.

Lo que más me gusta de este potaje son las pellas. Era la única parte del potaje que me gustaba cuando era pequeña y lo había para comer en casa de la Yaya, y como ella me consentía todo, pues me dejaba comer solo pellas 🥰

Receta

Ingredientes

  • 500 g de garbanzos crudos
  • 1/2 bote de tomate triturado
  • 270g aprox. de bacalao desalado
  • 1 cebolla gorda
  • 1 pimiento rojo grande
  • 2 chorizos de cocinar
  • 2 rabos de cerdo
  • Espinacas
  • Pimentón
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Pellas:
    • Miga de pan de hogaza o pan rallado
    • 2 huevos
    • Leche entera
    • Ajo
    • Perejil
    • Sal
    • Aceite de oliva para freírlas

Elaboración

Lo primero es poner los garbanzos en remojo con bicarbonato el día anterior y dejarlos toda la noche.

Ya cuando te vayas a poner a concinar, empieza por lavar y cocinar el rabo de cerdo. Hay que quemarle los pelos, raspárselos (como para afeitarlo), lavarlo bien con agua y jabón para quitarle el olor fuerte y la porquería, aclarándolo muy bien, por supuesto. Luego hay que trocearlo y cocerlo bien.

Lo siguiente es ponerse con el sofrito: se pica la cebolla y el pimiento y se sofríe con un poquito de aceite en la cacerola. Cuando ya están blanditos, se les añade el tomate triturado y se deja haciendo chup-chup.

Mientras tanto, se trocean y se hierven los chorizos aparte, para que suelten lo gordo de la grasa y luego el potaje no quede demasiado graso.

Cuando el sofrito ya está reducido, se le añaden los rabos, los chorizos ya cocidos, el pimentón y los garbanzos. Se le da unas cuantas vueltas para que el pimentón se reparta bien, pero no muchas porque se quema enseguida, y ya se le añade agua y se deja cociendo todo junto.

Mientras tanto, se van haciendo las pellas. Para ello, se pican los ajos o se espachurran con un chisme de esos de espachurrar ajos, se pica el perejil, se baten los huevos, se trocea la miga de pan y se mezcla todo bien. También se le puede echar una pizquita de sal si se quiere. Si la mezcla queda muy seca, se le puede añadir un poquitín de leche hasta que tenga una textura buena para hacer las bolas. Entonces ya se hacen las pellas y se fríen en aceite de oliva.

Están de muerte; yo me las comería así solas, como cuando era pequeña. De hecho mi madre y yo aprovechamos para comernos alguna cuando las acabamos de hacer 😊

Cuando se acaben de hacer las pellas, ya puedes ir lavando las espinacas.

Simultáneamente, todo el rato que está el guiso haciéndose, hay que ir desgrasando y desespumando lo de la olla, y también removiendo de vez en cuando para que no se pegue. También se van probando los garbanzos y vigilando que no se le consuma demasiado el agua. Si se consume demasiada agua y los garbanzos todavía están duros, se puede añadir una poca más, y así hasta que estén bien.

Cuando los garbanzos ya están, se añaden a la olla las espinacas, el bacalao y las pellas, se corrige de sal si es necesario, y se deja un momento para que las espinacas y el bacalao se cuezan; poco rato porque enseguida están.

Y ya está. A disfrutarlo, que está riquísimo! 😋😋😋

Potaje de la Abuelita Pilar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.