Asadillo manchego

Historia

El asadillo lo empezó a hacer mi madre (la Abuelita Pilar, que es manchega, como yo de nacimiento) hace años, aunque cuando éramos pequeñas no lo había hecho nunca. Yo ya estaba casada, y con niños y todo, cuando lo empezó a preparar algunos domingos que íbamos a comer a su casa. ¡Nos encantó desde el primer momento!

Hace años que fui a su casa para ver cómo lo hacía, pero no apunté la receta ni lo hice yo después. Sin embargo, siempre tenía ahí la espinita, hasta que por fin este verano me decidí, le pregunté cómo se hace y lo preparé 🙂

Receta

La receta es sencilla pero tiene mucho curro, sobretodo si es para mucha gente, así que siempre se pueden utilizar pimientos asados de bote y/o tomate triturado en conserva, pero está tan rico cuando se hace todo en casa, que vale la pena.

Ingredientes (para 3 personas)

  • 8 pimientos rojos redondos
  • 4 tomates maduros (yo los cogí tipo pera)
  • 2 dientes de ajo más bien pequeños
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Azúcar
  • Comino en polvo
  • Opcional: 3 huevos cocidos

Elaboración

Lava los pimientos y colócalos en la bandeja del horno. Ásalos (horno a unos 200 grados o a tope, solo arriba, con la bandeja más cerca de arriba que de abajo). En el horno de casa les tengo que dar la vuelta aproximadamente cada 10 minutos, pero ya sabéis que cada horno es un mundo. En cualquier caso, el punto para darles la vuelta es cuando la piel de la cara superior del pimiento esté bastante negra y despegada de la carne. ¡Ojo no te pases y se te consuman! Especialmente estos pimientos redondos, que tienen menos chicha, se pueden quemar más fácilmente.

Mientras se asan los pimientos, lava los tomates, ponlos en un cazo con agua y dales un hervor rápido. Retíralos del fuego, quita el agua, y deja que se enfríen. Cuando ya no quemen, pélalos, trocéalos y, sin que se pierda el líquido, échalos en una sartén con un poco de aceite de oliva. Añade sal y azúcar al gusto, ponlos al fuego y remueve. Cuando empiecen a hacer chup-chup, baja el fuego al mínimo, pon una tapa de esas con agujeros, sin tapar del todo la sartén, y ve removiendo de vez en cuando y corrigiendo de sal y azúcar. Así hasta que esté frito y se haya evaporado el agua que sueltan.

Cuando los pimientos estén asados, ponlos en una fuente plana o una bandeja, o un plato grande, y deja que se enfríen. Les puedes hacer un corte a cada uno para que se enfríen antes. Cuando ya no quemen, pélalos y hazlos tiras o trozos (no hace falta que sean muy pequeños) y ponlos en una fuente honda. Si sueltan líquido, no lo tires, aprovéchalo y ponlo también en la fuente.

Añade los dientes de ajo pelados y machacados, el tomate frito y comino al gusto. Mézclalo todo bien y ve corrigiendo de sal y comino si lo necesitas.

Deja la mezcla en la nevera un par de horas para que los sabores se mezclen bien, corta unas rebanadas de pan para rebañar el plato después (querrás hacerlo), y ¡a comer! 🙂

Ah, si quieres, le puedes añadir el huevo cocido al final, justo antes de comer, sin mezclarlo, solo cortado en 4 gajos y puesto encima del asadillo como decorándolo. En este caso, te sirve de plato único, ligero y fresquito. ¡Ideal para el verano!.

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