Hace un montón de años, me encantaba pensar en hacer en casa cosas como magdalenas, pan, galletas… Dulces que había comido toda la vida pero siempre comprados. Así que, poco a poco, fui buscando recetas.
Esta de las magdalenas me la dio mi suegra al cabo de poco tiempo de casarme con Carlos. No recuerdo si la tenía en un libro o en un cuaderno, pero el caso es que la copié resumida, en el papel que podéis ver en la foto.

Ya veis que la receta es sencilla y que lo más laborioso que tiene es montar las claras. De hecho, era una de las recetas que acostumbrábamos a disfrutar preparando juntos mis hijos y yo cuando eran pequeños. ¡Qué tiempos aquellos!
Pero bueno, basta de historias y… ¡vamos al grano!
Ingredientes y material
- 2 huevos
- 125 ml de aceite (en la receta original ponía de semilla, pero siempre he usado de oliva suave)
- 150 ml de leche
- 225 g de harina
- 2 cucharaditas rasas de levadura química
- la piel de 1 limón
- 180 g de azúcar
- Moldes para 12 magdalenas
- Bandeja de horno para magdalenas

Preparación
En primer lugar, pela el limón, ponlo en una cacerola pequeña junto al aceite y caliéntalos a fuego lento, justo hasta que las pieles de limón se empiecen a cocer. Apaga el fuego, retira las pieles y deja que el aceite se enfríe.
Mientras tanto, puedes ir separando las claras y las yemas de los huevos y montar las claras. Una vez montadas, resérvalas.

Cuando el aceite se haya enfriado, añádele el azúcar y remueve hasta que esté bien mezclado. A continuación añade también las yemas de huevo y mézclalo todo. ¡Ojo, que si el aceite todavía está caliente, las yemas se pueden cuajar!
Después mezcla todo eso también con la leche.
Junta la levadura y la harina en un mismo recipiente y mézclalas.
Por útimo, echa la harina y la levadura al recipiente de la mezcla anterior y remuévelo todo hasta que la masa sea homogénea.

Añade esta masa a las claras montadas y mezcla con movimientos envolventes y suaves hasta que esta masa final también sea homogénea.

Pon el horno a precalentar a 180º.
Mientras se calienta, coloca los moldes en una bandeja para magdalenas y llénalos casi hasta el borde, con la ayuda de un cucharón o cazo, hasta que se te acabe la masa.

Como cada horno es un mundo, te recomiendo que vayas vigilando la cocción y que, cuando creas que ya están listas, las pinches con un palillo para comprobar que están bien cocidas por dentro. En mi horno tardan entre 15 y 20 minutos en estar hechas, pero no quiere decir que el tuyo sea igual.
Una vez estén cocidas, ya las puedes sacar, dejar que se enfríen y empezar a comer. ¡Están riquísimas!

