Historia
Estas son las albóndigas que solía hacer mi madre cuando éramos pequeñas; ella las llamaba «pelotillas», para hacernos un poco de broma a nosotras, y huelga decir que me encantaban 😋
Y como me encantaban, pues yo se las hacía a los niñatos cuando eran pequeños, y también les encantaban 😊
Mi madre las acompañaba a veces con tomate frito (frito por ella), pero yo normalmente las hacía sin nada, tal cual, como segundo plato de alguna cena o comida. Hubo una épocaen que las hacía una vez a la semana (no recuerdo qué días) de segundo plato de la cena, y el primero era ensalada. A Diego le gustaba mucho esta combinación, y en alguna ocasión me había dicho que durante un tiempo asociaba mucho una cosa con la otra, y que si comía ensalada era como que le faltaban después las pelotillas 😅
Ahora las hago muy pocas veces, pero el otro día, con motivo de que Gio, la amiga mejicana de Cristina, estaba pasando unos días en casa, andaba yo pensando en qué comida podía hacer que fuese un poco más graciosa que un trozo de lomo a la plancha o una pechuga de pollo rebozada, y se me ocurrió: ¡Pelotillas! Así que, ya que las hice, decidí que había que poner la receta aquí para la posteridad, y aprovechando, tomé unas fotos ilustrativas ✨
Ingredientes
Para 4 personas:
- 500g de carne picada de ternera
- 1 huevo
- 1 diente de ajo (o 2, dependiendo del tamaño)
- Perejil
- Sal al gusto
- Pan rallado
- Harina (media tacita)
- Aceite de oliva (para freirlas)
Elaboración
Primero se quita el germen de los dientes de ajo, para que no se repita. Se cortan los dientes a daditos muy pequeñitos. También se corta pequeñito el perejil.
En el recipiente donde tengas la carne, echas los ajos, el perejil, el huevo (crudo, claro), la sal y un poco de pan rallado. No sabría decir cuánta cantidad de pan rallado, pero así a ojo, calculo que una o dos cucharadas. Yo empezaría poniendo poco y luego, si acaso, ya añades más, porque es solamente para dar consistencia a la masa y que se pueda moldear. Si pones demasiado, las pelotillas quedan demasiado densas y con sabor a pan.

En fin, lo mezclas todo bien mezclado con un tenedor. Yo, para ver si está bien de sal, lo pruebo un poco, aunque podría ser no muy saludable 😅 En fin, así a ojo, diría que un par de pizcas generosillas de sal, pero ya se sabe que con la sal siempre es mejor quedarse corto que pasarse.

Cuando ya tienes la masa bien homogénea, espolvoreas con un poco de harina una parte del mármol.
Para hacer las pelotillas, coges un pellizco majete de harina y te lo pones en la palma de la mano. A continuación, con el tenedor, coges una porción de masa del tamaño que quieras hacer las pelotillas. Si las haces demasiado gordas, tardarán más en freírse y además igual se te quedan crudas por dentro.

Si no tienes mucha práctica, haz primero todas las pelotillas y luego ya las fríes; cuando las tengas más por la mano, podrás ir haciendo las dos cosas a la vez. Por cierto, cuando Cristina y Diego eran pequeños, me ayudaban a veces: ellos hacían las pelotillas y yo las iba friendo, o al revés, dependiendo de la edad o lo que les apeteciese 🙂
Para freírlas, ten en cuenta que el aceite no esté demasiado caliente (se quemarían por fuera y se quedarían crudas por dentro) ni demasiado frío (se cocerían y quedarían aceitosas). Hay que ir regulando la temperatura y dándoles la vuelta.
Y ya está. A disfrutar! 👌
